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El Legado Artístico de Tolita Figueroa, Diseñadora de Vestuario

source: Seminario de Cultura Mexicana
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Me gustaría celebrar el legado artístico de Tolita Figueroa, una destacada escenógrafa y diseñadora de vestuario cuya obra ha dejado una marca indeleble en la historia de las artes escénicas en México. Su talento, pasión y dedicación no sólo marcaron su trayectoría profesional sino que también inspiraron a su hermana, María Figueroa. Juntas han contribuido significativamente al desarrollo de la escena en México, abriendo un camino para las nuevas generaciones de diseñadoras escénicas.

A lo largo de más de 160 montajes registrados en su trayectoría, han dejado una huella creativa, genuina e integradora en cada proyecto, y con su constancia han trazado un camino en la dramaturgia del vestuario escénico. En una entrevista realizada en 2021 por Patricia Kelly, ambas diseñadoras fueron cuestionadas sobre “el papel del vestuario en escena”. Tolita sin dudarlo respondió: “Para nosotros, mucho del vestuario es como la verificación de la dramaturgia en escena”. Hasta la primera mitad del siglo XX, el vestuario era una profesión habitada por diseñadores de moda, pintores, directores, actores, incluso productores. Sin embargo, las hermanas Figueroa marcaron un parteaguas en la definición y la práctica del diseño escénico. No sólo propusieron una nueva manera de concebir el vestuario, sino que también reivindicaron el papel de la diseñadora y la importancia del vestuario en las artes escénicas.

I would like to celebrate the artistic legacy of Tolita Figueroa, an outstanding scenographer and costume designer whose work has left an indelible mark on the history of the performing arts in Mexico. Her talent, passion, and dedication not only defined her professional career but also inspired her sister, María Figueroa. Together, they have made significant contributions to the development of the theatrical landscape in Mexico, paving the way for new generations of female scenographers.

With over 160 productions documented in their careers, they have left a creative, authentic, and integrative imprint on every project, and through their consistency, they have carved out a path in the dramaturgy of costume design. In a 2021 interview conducted by Patricia Kelly, both designers were asked about “the role of costume design on stage.” Without hesitation, Tolita replied: “For us, much of costume design is like the verification of dramaturgy on stage.” Up until the first half of the 20th century, costume design was a field inhabited by fashion designers, painters, directors, actors—even producers. However, the Figueroa sisters marked a turning point in the definition and practice of scenic design. They not only proposed a new way of conceiving costume design but also reclaimed the role of the designer and the significance of costume in the performing arts.

Alejandro Luna, Tolita Figueroa, Mario Lavista y Ludwik Margules, source: Archivo Claudia Lavista.

La formación de Tolita como historiadora fue fundamental para conferir al quehacer teatral de finales del siglo XX un nuevo paradigma, en un momento histórico en el que el mayor reconocimiento recae en los creadores escénicos: directores, coreógrafos, bailarines, actores y escenógrafos. Aún hoy, el reconocimiento a las mujeres diseñadoras sigue siendo incipiente. Por ello, este homenaje no sólo celebra la trayectoría de Tolita, sino que también rinde tributo a todas las mujeres diseñadoras que nos han precedido en la escena. Si fuera posible definir el trabajo de Tolita en una sóla línea, sería plausible afirmar que sus vestuarios son obras plásticas en movimiento, pues gozan de las características compositivas de la pintura. Muestran un profundo conocimiento estilístico y técnico, un dominio experto del color para combinar telas y texturas, pero también de la luz para resaltar detalles, conocen la armonía de las formas y el contraste a través de líneas y patrones geométricos. Cada proyecto de vestuario suma elementos compositivos a la narrativa audiovisual de la puesta en escena, produciendo así, una experiencia estética para el espectador.

La obra de Tolita es vasta y significativa. Un ejemplo de su virtuosidad para transitar entre diferentes épocas y estilos son las obras, Fedra, de Héctor Mendoza, estrenada en 1988 y Los enemigos, de Sergio Magaña, de 1989. Mientras Fedra se caracteriza por un vestuario lineal, con túnicas vaporosas hechas en color ocre con patrones discretos y tocados negros que contrastan con el conjunto, Los enemigos despliega una explosión de telas coloridas, patrones y texturas elaboradas con plumas de aves exóticas. En esta última, las formas suntuosas y escotes prominentes del vestuario femenino de los siglos XVIII y XIX no sólo son elaborados, sino que se complejizan aún más con los tocados de gran formato y los amplios abanicos confeccionados artesanalmente con plumas de todos colores y tamaños. Las prendas masculinas, inspiradas en la vestimenta de la corte española, van desde trajes y camisas de algodón sin decoración con calzoncillos lisos a las rodillas, hasta calzoncillos bordados con plumas y jubones con detalles plumarios, y armiño sintético.

Tolita’s training as a historian was fundamental in bringing a new paradigm to theatrical practice at the end of the 20th century, during a time when the greatest recognition was given to stage creators—directors, choreographers, dancers, actors, and scenographers. Even today, recognition of women designers remains limited. For this reason, this tribute not only celebrates Tolita’s career but also honors all the women designers who have come before us in the theatre. If one were to define Tolita’s work in a single phrase, it would be fitting to say that her costumes are visual artworks in motion, as they possess the compositional qualities of painting. They reveal a deep stylistic and technical knowledge, expert command of color in combining fabrics and textures, and a strong understanding of how to use light to highlight details. Her work displays a mastery of formal harmony and contrast through lines and geometric patterns. Each costume design project adds compositional elements to the audiovisual narrative of the production, creating an aesthetic experience for the audience.

Tolita’s body of work is vast and significant. A clear example of her virtuosity in navigating different eras and styles can be seen in Fedra, by Héctor Mendoza, premiered in 1988, and Los enemigos, by Sergio Magaña, from 1989. While Fedrais characterized by a linear costume design, with flowing ochre-toned tunics featuring subtle patterns and black headpieces that create visual contrast, Los enemigos bursts with colorful fabrics, elaborate patterns, and textures made with exotic bird feathers. In the latter, the sumptuous forms and pronounced necklines of 18th- and 19th-century women’s fashion are not only intricate but further enhanced by large-scale headdresses and wide fans, meticulously crafted with feathers of all colors and sizes. The men’s costumes, inspired by the dress of the Spanish court, range from simple cotton suits and plain knee-length breeches to embroidered feathered breeches, doublets with feather detailing, and faux ermine trims.

Los Enemigos, source: Archivo Alejandro Luna.

Este proyecto destaca por su profundo conocimiento de los textiles, la minuciosidad técnica y el trabajo artesanal que requieren las prendas y los accesorios de época. Aún más significativo es el guiño intelectual de Tolita hacia la puesta en escena. Si bien, el público esperaba ver el mundo prehispánico reflejado en los vestuarios, ella tomó la decisión dramatúrgica de crearlo desde la mirada sesgada del conquistador.

La versatilidad de Tolita para trabajar con cualquier género se refleja en un montaje dancístico poco recordado por la crítica teatral, pero relevante para la escena audiovisual del siglo XXI, El viaje a la luna o viaje a la X (de la luna a la tierra), estrenado en el año 2002 por la Compañía Nacional de Danza, en el Teatro de las Artes de la Ciudad de México y en Lyon, Francia, bajo la dirección de Raúl Parrao. Este montaje fue concebido para homenajear el centenario del filme “Le Voyage dans La Lune”, de Georges Méliès. El viaje a la luna integró el trabajo disruptivo de Parrao con una perspectiva cinética y futurista del emergente espacio audiovisual mexicano del siglo XXI.

This project stands out for its deep knowledge of textiles, technical precision, and the artisanal craftsmanship required for period garments and accessories. Even more significant is Tolita’s intellectual gesture toward the staging. While the audience may have expected to see the pre-Hispanic world reflected in the costumes, she made the dramaturgical decision to depict it through the biased gaze of the conquistador.

Tolita’s versatility in working across genres is evident in a dance production that, though largely overlooked by theatre critics, holds relevance for the audiovisual scene of the 21st century: El viaje a la luna o viaje a la X (de la luna a la tierra), premiered in 2002 by the Compañía Nacional de Danza at the Teatro de las Artes in Mexico City and in Lyon, France, under the direction of Raúl Parrao. The production was conceived as a tribute to the centennial of Georges Méliès’ film Le Voyage dans La LuneEl viaje a la luna integrated Parrao’s disruptive vision with a kinetic, futuristic approach to Mexico’s emerging 21st-century audiovisual landscape.

Diseño de Vestuario y Objetos Escenográficos, photo courtesy of INBAL.

Visualmente, este montaje le permitió a Tolita aventurarse nuevamente en la creación de personajes fantásticos. Previamente, había diseñado vestuarios para musicales, comedias y géneros menos explorados, como la zarzuela cómica mexicana Chin Chun Chan. En El viaje a la luna, su diseño se aventuró al vestuario de época de los siglo XVII y XIX y los personajes de feria que evocaron la infancia de Méliès. La experiencia de Tolita en cine fue crucial para integrar sus diseños a la imagen en movimiento dentro del teatro, convirtiéndolos en una capa más de la multimedia y los efectos especiales.

Uno de los aspectos más notables de este proyecto creativo es la investigación exhaustiva del traje masculino cortesano y sus accesorios. Se refleja estratégicamente en el vestuario de los seis astrónomos que emprenden su viaje en cohete a la luna. Sus trajes en colores blanco y negro, evocan las primeras imágenes filmicas. Además, la jerarquía intelectual de los científicos aluden al predominio de los tonos oscuros entre los varones de la corte. Las grandes túnicas acolchadas de los astrónomos recuerdan detalles del traje rhingraver, originario de los Países Bajos, y popular en la corte francesa del siglo XVII. Sus siluetas fueron diseñadas en dos estructuras: torso unido y oculto, con extremidades independientes. Las túnicas parecen confeccionadas en capas para dar distintas longitudes y amplitudes; combinan telas lisas con líneas que forman patrones geométricos. En su mayoría, los personajes visten abrigos largos, aunque uno de ellos lleva chaqueta corta. La túnica del astrónomo de mayor jerarquía simula estar confeccionada en piel de armiño, conserva el mismo detalleen el interior de sus amplias mangas, una característica que se repite en las demás túnicas. Los acentos franceses de los cuellos de banda caida y las amplias gorgueras, completan el estilo recargado de los personajes; los sombreros cortesanos de fieltro, de color negro con copa redonda y alta, unos con ala estrecha y rigida, otros sin ella se transforman en sombreros completamente cónicos al estilo de los grabados de las Crónicas de Núrembergdel siglo XVI, o los magos de fería en la Francia del siglo XIX, atrezados también con pelaje y detalles geométricos. Las pelucas blancas y enruladas en conjunto con los zapatos de tacón consuman el estilo barroco de los personajes.

Visually, this production allowed Tolita to once again venture into the creation of fantastical characters. She had previously designed costumes for musicals, comedies, and less-explored genres such as the Mexican comic zarzuela Chin Chun Chan. In El viaje a la luna, her design journeyed into 17th- and 19th-century period costumes and carnival characters that evoked Méliès’ childhood. Tolita’s experience in film was crucial in integrating her designs into the moving image within the theater, making them yet another layer of the multimedia and special effects.

One of the most remarkable aspects of this creative project is the thorough research into courtly male attire and its accessories. This is strategically reflected in the costumes of the six astronomers who embark on a rocket trip to the moon. Their black-and-white suits evoke early film imagery. Moreover, the scientists’ intellectual hierarchy is reflected in the predominance of dark tones among the courtly men. The astronomers’ large quilted robes recall details from the rhingraveoutfit, originating in the Netherlands and popular in the French court of the 17th century. Their silhouettes were designed with two structures: a unified and hidden torso, with independent limbs. The robes appear layered to create varied lengths and volumes, combining plain fabrics with lines forming geometric patterns. Most of the characters wear long coats, though one wears a short jacket. The robe of the highest-ranking astronomer appears to be made of ermine fur, a detail echoed on the inside of the wide sleeves—a feature repeated across the other robes. The French flourishes of the falling band collars and large ruffs complete the characters’ ornate style. The courtly felt hats—black with tall, round crowns, some with narrow, stiff brims and others without—transform into fully conical hats reminiscent of the Nuremberg Chronicle engravings of the 16th century, or the fairground magicians of 19th-century France, also adorned with fur and geometric detailing. The white curled wigs and heeled shoes consummate the characters’ Baroque aesthetic.

Homenaje Luctuoso a la Diseñadora de Vestuario Tolita Figueroa, photo courtesy of INBAL.

Cabe recordar el concierto escénico Unos cuantos piquetitos, inspirado en el texto de Laila Ripoll y en la obra pictórica de Frida Kahlo del mismo nombre. El proyecto fue elaborado para presentarse en el World Music Theatre Festival de Holanda en 2006. Su diseño de vestuario fue galardonado con el premio colectivo al “Mejor Diseño de Vestuario” en la Cuadrienal de Praga de 2007 y, más tarde, fue exhibido por segunda vez en Fragmentos, la muestra conmemorativa del 50 aniversario de la Cuadrienal en 2019.

Tolita y María no sólo diseñaron el vestuario, sino también piezas que formaban parte de la escenografía.El corazón es una de las piezas escenográficas más icónicas del acervo de las diseñadoras. Su impacto radica en su meticulosa confección: un corazón de gran formato en tela tipo satén rojo escarlata, cubierto por miles de alfileres con cabeza y punto. La fascinación que genera en el espectador puede vincularse con la paradoja del dolor y el placer de sentir un pinchazo en el corazón. Nos recuerda también, el emblemático Nopal perlado, una pieza representativa de las hermanas Figueroa, ubicada en el Bar Milán, un espacio que fue testigo de uno de los proyectos teatrales independientes más ambiciosos, ideado por tres jóvenes teatreros, entre ellos Tolita. El legado artístico de Tolita y María Figueroa exige más de un libro para abarcar sus 40 años de trayectoria.

La partida de Tolita nos deja como comunidad, el reto de salvaguardar el acervo artístico de ambas creadoras, y de nuestras y nuestros diseñadores escénicos, asumiendo esta labor con el compromiso ético que merece tan invaluable contribución.

It’s worth recalling the scenic concert Unos cuantos piquetitos, inspired by the text of Laila Ripoll and Frida Kahlo’s painting of the same name. The project was created to be presented at the World Music Theatre Festival in the Netherlands in 2006. Its costume design was awarded the collective prize for “Best Costume Design” at the Prague Quadrennial in 2007, and was later exhibited a second time in Fragmentos, the commemorative exhibition for the 50th anniversary of the Quadrennial in 2019.

Tolita and María not only designed the costumes but also created pieces that were part of the set design. The Heart is one of the most iconic scenographic pieces in the designers’ body of work. Its impact lies in its meticulous construction: a large-scale heart made from scarlet red satin-like fabric, covered in thousands of pins with rounded heads and sharp points. The fascination it provokes in the viewer is tied to the paradox of pain and pleasure evoked by a prick to the heart. It also calls to mind the emblematic Nopal perlado (Beaded Cactus), a signature piece by the Figueroa sisters, located at Bar Milán—an iconic space that witnessed one of the most ambitious independent theater projects, conceived by three young theater-makers, including Tolita.

The artistic legacy of Tolita and María Figueroa would require more than a single book to encompass their 40 years of creative work.

With Tolita’s passing, we as a community are left with the challenge of safeguarding the artistic legacy of both creators—and of all our scenic designers—taking on this task with the ethical commitment that such an invaluable contribution deserves.

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